Antes de nada, seas o no vegano, disfruta de esta entrada como lo que es, una opinión subjetiva y amena (en la medida de lo posible).
Siempre me he considerado una persona muy en pro de la defensa y protección de los animales, ya sean salvajes o domésticos, por lo que era cuestión de tiempo que el movimiento vegano llegase a mis oídos; pero ¿qué diablos es el veganismo? preguntemos a Google (Wikipedia para ser exactos):
“El veganismo es una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal e incluye una reverencia a la vida. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima el uso de alternativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales”.
Donald Watson
Vamos, es una práctica de lo más sana (más que una maratón de Saber Vivir y Txumari Alfaro), que nos invita adoptar unos hábitos más respetuosos no solo con el mundo animal si no también con el medio ambiente (es un hecho que la ganadería es una de las industrias más contaminantes).
Pero si es una filosofía tan sana, tan maravillosa y tan purpurina everywhere ¿dónde está el problema? Pues donde siempre, en los extremistas.

Si eres veterinario debes ser vegano
La gente que sigue el movimiento vegano promueve frases como “mi cuerpo no es un cementerio” o “yo no soy un asesino”, es decir, si no eres vegano te discriminan y te llaman especista, cuando el especismo no tiene nada que ver con consumir carne animal, humana o alienígena, si no con sentirse superior al resto de especies por ser homo sapiens.
Con este punto no puedo estar más en desacuerdo, puesto que a pesar de que yo consumo carne animal siempre me han fascinado mucho más otras especies que la mía propia, es más, si el ser humano no contase con su inteligencia no habríamos durado dos telediarios en este planeta, inteligencia que por cierto se desarrolló al consumir proteínas animales, y que muchos veganos usan como argumento de que nuestro desarrollo y evolución no ha sido natural por este hecho (como si no hubiese animales carnívoros).
Y ahora vamos al núcleo de la cuestión, el fascismo que va imbuido en dicho movimiento y que tarde o temprano la mayoría de los seguidores termina desarrollando (y voy a generalizar eh, pero por no ir justificando cada cosa que diga ya que sólo quiero dar a ver mi punto de vista, guadañas, antorchas y palas abajo, gracias).

El vestido de chuletones que lució Lady Gaga
A la larga mucha de la gente que adopta una forma de vida vegana desarrolla un sentimiento de odio no sólo hacia la gente que consume productos animales, si no también hacia sí mismos, llegando a soltar perlas como “ojalá no existiera” ¿realmente una persona sana diría algo así?.
Dicho sentimiento les lleva a imponer (que no informar) a sus amistades y familia su estilo de vida porque están auto convencidos de que es el correcto y de que cualquier otro es erróneo. Habrá algunos de ellos que lo adopten porque les parezca bien (cosa que me parece genial), pero el problema es que los que no lo hagan terminan sufriendo cierto distanciamiento (incluso desprecio) por la persona vegana.
En último estadio están los veganos que sólo se relacionan con veganos. De aquí qué voy a decir, nunca me ha parecido bien ni sano que una persona se cierre a un grupo con la misma ideología y mentalidad, es importante conocer gente distinta, incluso con ideas contrarias a las nuestras, para poder desarrollar nuestro propio criterio y personalidad. Por no hablar de la gente que llegan a cometer verdaderos actos delictivos como entrar en propiedades privadas y liberar animales o agredir públicamente a gente por la calle si llevan alguna prenda de piel; pero guste o no en las sociedades modernas nuestros derechos acaban donde empiezan los de los demás, y con dichos actos estáis dañando a terceros ya sea económica, física o psicológicamente.
¿Qué conclusiones saco de todo esto? Pues que desde mi punto de vista el veganismo a lo bestia no es la solución. En lo que a ganadería se refiere el problema realmente reside en la sociedad en general, que consume muchos más productos de origen animal que vegetal, por lo que concienciando a la población para que adopte una dieta más sana y más rica en frutas, legumbres y vegetales se solucionaría gran parte del problema, no hace falta erradicar las proteínas animales de nuestra dieta ni se es mejor o peor persona por consumir carne.

Hay que reconocer que la frase tiene su cosilla
Respecto a la protección animal estoy más que de acuerdo; ya se llame movimiento vegano, movimiento pro-animal o antitaurino (de este último movimiento también pretendo hablar algun día), como especie inteligente debemos adoptar una filosofía menos invasiva con el medio que nos rodea y proteger no solo la fauna, si no también la flora (sí, las especies vegetales también tienen derecho a ser defendidas y se extinguen si no se hace nada por evitarlo).
Así que nada, esa es mi opinión en cuanto a la forma de vida y pensamiento vegano, el cual me parece correcto en filosofía pero erróneo en sus formas, y es que cualquier cosa llevada al extremo y aplicada sin racionalidad termina, por muy buena intención y planteamiento que tenga, siendo perjudicial.
Actualización:
Tal y como me esperaba en lugar de crearse un diálogo agradable en el que intercambiar puntos de vista y conocer más las distintas mentalidades que puedan existir al respecto, ha saltado el polvorín. Lo bueno (aunque me entristece profundamente), es que estos hechos no han hecho otra cosa que reforzar lo expuesto a lo largo del artículo con reacciones tan desorbitadas como esta que se ha dejado en una conocida red social (la identidad del sujeto quedará en el anonimato por respeto):
Has atacado e intentado desprestigiar el movimiento vegano, los veganos hacen las cosas mejor que tú, ya que se alimentan sin sufrimiento y tú no, tú pierdes. Toda justificación que quieras dar no es válida, tú también podrías serlo, no quieres por que no te quieres complicar, muy bien, pero admite que ellos son mejores.
Quiero dejar claro que esto no va de desprestigiar el movimiento vegano, si no que es una especie de ‘denuncia pública’ contra la gente que lo lleva a extremos como el autor de dicho mensaje.